TP Nº 2: “Índices de pobreza vinculados a organismos sociales”
Tras la tormentosa salida de la presidencia de Fernando De La Rua en diciembre de 2001, Argentina se vio inmersa en una fuerte crisis económica, política y social. La represión policial produjo 25 muertes y el estallido social se sintió con mayor fuerza en las principales ciudades del país.
Mientras los índices oficiales marcaban que “en octubre de 2001 el 28 por ciento de los hogares y el 38,3 por ciento de las personas vivían en la pobreza, lo que significaba que más de las dos terceras partes de la población era pobre de acuerdo con sus ingresos (8.941.000 personas que vivían en 1.882.000 hogares). Paralelamente, dentro del mencionado conjunto de hogares pobres, 632.000 se ubicaban por debajo de la línea de la indigencia, abarcando a 3.175.000 personas indigentes”[1]. Los sectores ajenos al gobierno marcaban que los índices oficiales escondían los verdaderos porcentajes de pobres e indigentes en Argentina.
Por otra parte, la gente ganaba las calles de las ciudades y comenzaban a formarse las asambleas barriales como espacios autónomos, horizontales y participativos que intentaban afrontar la difícil situación que vivía el país. Desde las asambleas y los movimientos sociales buscaban a través de los emprendimientos colectivos encontrar la solución ante tanto desconcierto generado en el país.
El Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza no estuvo ajeno a la situación y entre las 50/60 personas que componen la organización comenzaron con los microemprendimientos. “Hombres y mujeres del MTD bajo el lema “Pongamos el trabajo de moda” vendían 2000 prendas por semana de guardapolvos a Japón en sociedad con el diseñador Martín Churba; actualmente atienden a 53 chicos en un jardín de infantes y gerencian una panadería cuya clientela son los vecinos y produjeron tres libros de su propia editorial”[2].
Por otra parte “el entusiasmo los llevó a montar una señal televisiva comunitaria para difundir sus actividades, contaron sus experiencias a través de una radio comunitaria (FM Encuentro, que funcionó durante cuatro años)y editaron 1000 ejemplares del libro “De la culpa a la autogestión”, donde explican sus ideas y anhelos”.[3]
La historia se repite
En la actualidad, al momento de mencionar los índices de pobreza e indigencia de Argentina se tejen diversas posturas a favor y en contra de los datos oficiales proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).
Desde el gobierno, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció que “desde octubre de 2007 a marzo de 2008, la pobreza bajó del 23,4% al 20,7%, mientras que el índice de Indigencia descendió del 8.2% al 6%. En 2003, la pobreza era del 54%, el trabajo informal era del 49,5% y actualmente es de 37,3%. Son reducciones más que importantes para desarrollar un modelo de acumulación diversificada”.[4]
Simultáneamente, desde otros sectores contradicen los números oficiales proporcionados por el INDEC, y aseguran que “son 10,8 millones los pobres en la población urbana. Esa es la cifra estimada por la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), del economista Ernesto Kritz y que las cifras oficiales estarían ocultando la realidad de pobreza que viven 3,5 millones de personas, en tanto que estarían escondiendo a 1,4 millones de indigentes”[5]
Frente a esta situación de confrontación entre los sectores que componen el ámbito político y social argentino, varios movimientos sociales se multiplican y buscan en la autogestión de microemprendimientos y la acción colectiva una respuesta a la crisis. En 2004, las organizaciones se multiplicaron y pasaron en un año de 14 a 62 según datos proporcionados por el Ministerio de Desarrollo Humano bonaerense[6].
Para finalizar, es interesante la reflexión que realiza el sociólogo argentino Héctor Palomino sobre la autogestión en los movimientos sociales: “Inicialmente concebidos como una respuesta espontánea a la crisis, esos emprendimientos autogestionados sostienen hoy la utopía de un desarrollo económico alternativo al del mercado capitalista. Allí reside la diferencia de esta nueva economía social con la promovida en los años 90”.
Fuentes utilizadas:
1 – http://www.desarrollosocial.gov.ar/notas/nota3.asp:información primaria generada un organismo oficial. 2008. Portal de internet del ministerio.
2 – www.lanacion.com.ar María Cecilia Tosi: información secundaria, la periodista la extrajo de un portal de internet. 12/06/2005. Portal digital del Diario La Nación.
4 – http://www.criticadigital.com/: información secundaria extraida de una encuesta. 12.05.2008. Portal digital del Diario Crítica de la Argentina.
5 – www.lanacion.com.ar Silvia Stang: información secundaria, la periodista la extrajo de encuestas. 13/05/2008. Portal digital del Diario La Nación.
6 – www.desarrollohumano.gba.gov.ar: información primaria generada por un organismo oficial. 2004. Portal de internet del ministerio.
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