Trabajo y Empleo / Grupos Piqueteros
“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires…” R. Walsh

Cultura del trabajo, autogestión y cooperación

En 1995 se fundó una de las primeras agrupaciones piqueteras en el país, el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de La Matanza. En sus comienzos contó con algo más de 2000 integrantes pero con el paso del tiempo su número disminuyo notablemente ante la decisión de no recibir planes sociales.

En la actualidad, alejados de los cortes de rutas, conformaron la Cooperativa La Juanita y llevan adelante una panadería, un taller de costura y otro de serigrafía. Paralelamente montaron una biblioteca y abrieron un sello editorial propio y, desde mayo de 2004, empezaron a concretar uno de sus proyectos más deseados: una institucion escolar popular que rompa con el círculo de la exclusión.

Con el rechazo a los planes sociales, desde el MTD La Matanza comenzaron a trabajar conjuntamente en pos de recuperar la cultura del trabajo a partir de emprendimientos que ayudaran a atenuar la difícil situación que atravesaban varias familias que integraban el movimiento. Críticos del asistencialismo y de la manera de construcción de los partidos políticos tradicionales, los integrantes del movimiento se organizaron en forma horizontal, sin jerarquías donde las decisiones se toman en las diversas asambleas que realizan.

Para el referente de este Movimiento, Toty Flores, “el asistencialismo como política del Estado va contra la cultura del trabajo y reproduce desde las propias organizaciones sociales, una cultura de domesticación”. Weblogs.clarin.com/plaza-publica/archives/2006/10.

Ubicados en el barrio La Juanita de la localidad de Gregorio de Laferrere, desde 2002 funciona allí el Centro para la Educación y Formación de Cultura Comunitaria (Ceffoc), espacio de capacitación, intercambio y autogestión comunitaria. Con el esfuerzo de las personas que forman parte del MTD y el apoyo económico de algunas fundaciones, se logro poner en marcha el Jardín de Infantes Comunitario al que asisten aproximadamente 40 niños del barrio, en su mayoría hijos y nietos de los integrantes del movimiento.

“Este jardín fue el primer paso de un Complejo Educacional y Productivo, inédito en el país, que aspira ser una escuela modelo y popular que se organice alrededor de los principios de la cooperación y la educación permanente. El propósito es ejercer el derecho a una educación popular y democrática, que incluya la participación de la comunidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, promueva valores como la autogestión, la solidaridad, el cooperativismo y el cuidado del ecosistema, y genere un futuro distinto para los sectores excluidos del mercado laboral”, explica orgullosa Soledad Bordegaray, docente, psicóloga social y coordinadora del proyecto, además de integrante del Movimiento. Weblogs.clarin.com/plaza-publica/archives/2006/10.




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